Estilo de vida

La pandemia reconfiguró la convivencia en el hogar

Es el momento para trabajar en la crianza de los niños. Esto implica romper paradigmas y generar políticas públicas. Los padres ‘millennials’ son los más equitativos.

La pandemia ha develado los roles de cada miembro del hogar y la necesidad de convertirlo en un espacio en común en el que todos deben involucrarse.

“En la medida en la que hacen equipo los miembros de la familia, mamá, papá, hijos, hijas, el trabajo en el hogar se convierte en un punto de encuentro”, dice Claudia Gray, directora del Observatorio de Género de la UTE.

Andreina Lasso, psicóloga especialista en terapia sexual y de pareja, explica que los hogares donde hombres y mujeres se involucran en los quehaceres tienden a tener una mejor convivencia.

Gray concuerda: “Cuando disminuyen las exigencias hacia las mujeres, disminuye también la violencia. Cuando hay condiciones de desigualdad en relación a las decisiones y en los trabajos de cuidado, también eso genera violencia”.

Familias ‘millennials’ rompen paradigmas

El estudio “Efectos de la emergencia sobre la vida de las mujeres: economía y cuidados”, realizado entre ONU Mujeres y Telefónica Movistar, detalla que las mujeres dedican hasta tres veces más tiempo a las labores del hogar con relación a los hombres.

Lasso dice que esta realidad es innegable, pero que es necesario hacer un estudio generacional. “Cuando parejas de más de 40 años buscan terapia los problemas se basan en violencia física y sicológica, falta de colaboración en el hogar. Pero cuando vienen parejas menores de 30, la mayoría tiene problemas existenciales sobre la pérdida de libertad, pero son hogares donde el ‘no me ayuda en la casa o a cuidar al niño’, no pasa”.

La especialista indica que los nuevos hogares conformados por la generación ‘millennial’ (nacidos entre 1981 y 1993) tienen mayor conocimiento sobre la igualdad de género. “Claro, todo grupo tiene excepciones”.

  Las familias sin equidad y la subordinación impacta a los hijos. Según Plan Internacional, el número de horas semanales que trabajan las adolescentes mujeres llega a 32; mientras que los adolescentes hombres solo suman unas 10 horas.

Por eso, la organización hace énfasis en que es necesario derribar patrones y tabúes que fomentan la discriminación y la desigualdad, haciendo énfasis en la paternidad activa porque influye positivamente en el desarrollo de niñas y niños, construyendo una dinámica familiar más equitativa y armoniosa.

Sin políticas públicas no hay cambios

Citando el estudio de ONU Mujeres, Gray dice que la pandemia ha develado que, aunque estuviéramos confinados en casa, “no necesariamente ha habido una corresponsabilidad. Que estemos ahí no quiere decir que nos estemos redistribuyendo. La carga de tiempo de las mujeres ha aumentado significativamente”.

Y es que cambiar la forma en la que se perciben los roles dentro de una familia, no es solo cuestión de quienes integran el hogar, sino que es necesario implementar políticas públicas.

Nunca el tema de los cuidados del hogar se ha privilegiado dentro del ámbito laboral, indica Gray. “Estamos de retorno a las oficinas sin considerar que muchos son padres o madres de niños pequeños que necesitan acompañamiento. Entonces seguimos pensando que la vida productiva es más importante que la vida doméstica”.

El trabajo remunerado vale más que el del hogar

Sin políticas públicas existe un mensaje erróneo que los más pequeños del hogar perciben, señala Gray. “Los niños están viendo que el trabajo afuera, el trabajo que te pagan, eso tiene prioridad. Y el trabajo que sucede en casa no es válido, ese no es reconocido”.

Glenda Villamarín, psicóloga clínica y docente de la Universidad Andina, señala que la pandemia ha dejado al descubierto la igualdad laboral y el acceso al trabajo, con la falta de hogares con equidad de género. “La mujer se preocupa de atender la educación virtual, el hombre de no perder el empleo, de ser el proveedor”.

“Incluso si los varones hacen teletrabajo, ellos hacen eso, solo teletrabajo. Es un porcentaje menor en el que la mujer trabaja y el hombre, porque perdió el trabajo, debe quedarse en la casa”, indica Villamarín, quien entrega ‘tips’ sobre cómo hacer de las labores del hogar un espacio armónico (ver recuadro).

Todo esto permite que las nuevas generaciones adopten lo que implica la labor de hombres y mujeres en la casa y se deje de naturalizar que el rol de cuidar de la casa es exclusivo de mujeres y que el hombre que lo hace “ayuda”.  (AVV)

Cómo generar espacios en común en casa

 Hacer ejercicios juntos (30 minutos, una o dos veces a la semana).
Trabajar en el hogar en paralelo: Lavar los platos, planchar, doblar la ropa. Que la labor involucre a todos. Conversar mientras lo hacen.
Tener un espacio de juego: Reunirse una vez papá, mamá, hijos y practicar juegos de mesa, ver películas juntos.
Espacios propios: Todos los miembros del hogar necesitan momentos de privacidad.
Libertad para expresar emociones: Hablar de cómo nos sentimos, lo que nos gusta, lo que nos incomoda, que actividad del hogar preferimos hacer, qué nos hace sentir más cómodos cuándo hay que trabajar en el hogar.

Fuente: Glenda Villamarín, psicóloga clínica; y, Andreína Lasso, terapeuta familiar.

79% de las tareas del hogar las realizan las mujeres; mientras que los hombres hacen un más del 20%.

Lo que hemos resuelto en el tiempo es que las mujeres se han insertado al espacio laboral, pero los hombres no al espacio privado, al del hogar”.

Claudia Gray
Directora del Observatorio de Género de la UTE

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