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¿Cómo es el COVID-19 asintomático?

Una de las características del COVID-19 es que muchos de los infectados con SARS-CoV-2 pueden no desarrollar síntomas, los denominados pacientes asintomáticos.

Pero hay que tomar en cuenta que, según la evidencia científica y las autoridades sanitarias globales, los asintomáticos sí pueden transmitir la enfermedad y en ningún caso son considerados personas sanas o “falsos positivos” de las pruebas anticovid.

De acuerdo con la Guía sobre cómo se transmite la COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), “independientemente de que tengan síntomas o no, las personas infectadas pueden ser contagiosas y el virus puede transmitirse a otras personas”.

Los datos de laboratorio de hecho sugieren, según la entidad, que “las personas infectadas parecen ser más infecciosas justo antes de que desarrollen síntomas (es decir, 2 días antes) y al comienzo de la enfermedad”. Pero en ningún caso no presentar síntomas es sinónimo de no contraer el virus.

La situación es aún más compleja: un estudio publicado en enero pasado y realizado por altos especialistas de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. halló que “más del 50 % de los casos de coronavirus son transmitidos por personas que no presentan síntomas”.

El Departamento de Salud de EE.UU. hace eco de esa investigación y resalta que dichos hallazgos “sugieren que la identificación y el aislamiento de personas sintomáticas con COVID-19 no controlan por sí solos la propagación en curso del SARS-CoV-2”.

De hecho, los investigadores estiman que un 24 % de las personas que transmiten el virus a otros nunca desarrollan síntomas y otro 35 % son presintomáticos.

Los pacientes asintomáticos no son producto de “falsos positivos” o errores de las pruebas estandarizadas para detectar la presencia del virus en el organismo.

“No existe posibilidad de un falso positivo en los test de biología molecular para SARS-CoV-2, pues se tratan de plataformas altamente específicas”, explica a Efe José David Urbaez, director científico de la Sociedad de Infectología del Distrito Federal de Brasil.

La respuesta a por qué unas personas presentan síntomas de coronavirus y otras no estaría esta en los macrófagos alveolares, unas células que se encuentran en el tracto respiratorio al residir en los tejidos ubicados dentro de los pulmones.

Según un estudio publicado en la revista EMBO Reports, estas células son clave en las primeras fases de la enfermedad del COVID-19, dando una respuesta inmune ante un virus respiratorio, como el de la gripe, ya que marcan la rapidez para activar las defensas.

Además, la investigación indica que los interferones son “citocinas antivirales y se encuentran entre las primeras citocinas producidas tras una infección viral”. De esta manera, cuando el organismo reconoce una infección provocada por un virus, en este caso respiratorio, el sistema inmune comienza a producir interferones al ser la primera línea de defensa.

Los expertos creen que síntomas como fatiga, daños al corazón, tos persistente, pérdida de gusto y olfato, pérdida de cabello o conjuntivitis pueden resultar como secuelas en personas que tuvieron SARS-CoV-2 en el pasado, pero que entonces no presentaron síntomas. 

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