Una reserva ecológica del Guayas rodeada de sembríos, pesca y recintos en Ecuador

Las canoas encadenadas a los troncos más gruesos de los manglares, de los que se desprenden ramales más delgados que apuntan hacia el suelo fangoso en el que hay orificios, guaridas del cangrejo rojo (Ucides Occidentalis), son una evidencia de las capturas que se realizan al interior de la Reserva Ecológica Manglares Churute, en Naranjal en la provincia del Guayas.

La tranquilidad matutina de un lunes matizada con el cantar de las aves y el zumbido de los insectos se ve interrumpida con el ir y venir de los recolectores, que en motos usan el sendero de tierra para el traslado de los cangrejos, crustáceo que es una exquisitez gastronómica de Guayaquil y la región Costa.

La extracción es parte de un manejo sustentable en una zona, que antes de ser declarada como área protegida hace 40 años en 1979, ya incluía actividades productivas. Estas hoy se desarrollan justo en los límites de la reserva en los que hay plantaciones de arroz, cacao, pastizales y camaroneras, al igual que poblaciones.

 

Manglares Churute, ubicado a una hora desde Guayaquil hacia Naranjal en el margen occidental del estuario del río Guayas, es una muestra del manejo obligatorio que deben tener la mayor parte de las áreas protegidas del Ecuador, país que al ser el más densamente poblado de América del Sur (56,5 habitantes por km2), tiene reservas naturales con habitantes que explotan los recursos.

“Aquí se cuenta con acuerdos de uso sostenible y custodia del manglar firmados entre la asociación de pescadores y el Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE)”, explica Juan Alejo Chávez, gerente del proyecto marino costero de la autoridad ambiental nacional.

Como parte del pacto está prohibido recoger cangrejos hembras, ni juveniles. La talla mínima capturable es que tenga un carapacho igual o mayor de 7,5 cm de ancho, según la reforma de enero del 2014 al Acuerdo Ministerial No. 16 que norma la recolección del crustáceo. La autoregulación de los recolectores es clave.

En la Reserva Ecológica Manglares Churute, 17 organizaciones son parte de estos acuerdos con 1.440 socios.

En los costados de la vía de 7 km que lleva de la carretera principal a los manglares y el bosque nublado de la reserva hay pueblos como El Mirador. Foto: Ángel Aguirre

Uno de los recintos que está en los linderos del área protegida es El Mirador, donde vive Edmundo Moreira, un pescador de 47 años que también lleva a los turistas en los botes a los puntos de atracción. A las islas Matorrillos, Los Ingleses, Los Álamos, Malabrigo, Cabeza de Mate y Churutillo que son parte de la reserva se va para el observamiento de aves y cocodrilos. “Aquí no se puede cortar un árbol sin permiso”, dice mientras se escucha el sonido de una motosierra con la que otro poblador corta las ramas de un árbol que flanquea el camino de tierra de 7 km, que separa la vía principal de la Costa con de la zona de manglares, donde hay garitas, senderos y un muelle.

Uno de los caminos denominado Aulladores sirve para internarse en el área de bosque de neblina para ver mamíferos como los monos. El 60% de la reserva son manglares y ecosistemas acuáticos, indica el sitio web sobre las áreas protegidas del MAE. De ahí que los ríos y estuarios sean comunes.

El río Taura, por ejemplo, es lo que divide las comunidades de Puerto Baquerizo y Nuevo Porvenir del área protegida. Desde allí se internan en la reserva para capturar cangrejos, camarones y peces.

“Hay más presiones del mercado de consumo que gusta de los cangrejos entonces si se observa una reducción del recurso pero es manejable. Hemos pensado en repoblar el manglar para extender el hábitat”, indica Alonso Mejillones, uno de los 150 socios de la Cooperativa de Producción Pesquera Artesanal Nuevo Porvenir.

En el recorrido por el sendero Aulladores se pueden ver monos en el bosque húmedo. Foto: Tomada del sitio web del Ministerio del Ambiente

Un proyecto de los habitantes de estas dos comunidades fue uno de los doce ganadores del concurso de emprendimientos productivos que tuvo 61 postulantes y dio cofinanciamiento con fondos internacionales para hacer realidad los planes.

El de Nuevo Porvenir consiste en que las madres, esposas e hijas de los cangrejeros recibieron capacitación de un chef de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES) para montar un restaurante que atienda a los visitantes de la reserva Churute.

Ellos ofrecen dos tours. Uno que cuesta $ 20 por persona y abarca un recorrido de dos horas y media, periodo en el que se visita la isla de Los Pájaros, hay avistamiento de delfines y en un sendero que se adentra en el manglar se observa la captura, el amarre y el lavado del cangrejo. Este incluye la comida. Otro, un paseo más corto dice Mejillones, cuesta $ 8.

Un promedio de 40 personas cada fin de semana llegan a conocer estos atractivos, agrega.

El avistamiento de delfines está entre los atractivos. Foto tomada de Facebook

La idea del concurso es “fomentar el desarrollo de actividades sostenibles que den dinero a las comunidades locales como alternativa a las labores tradicionales que hacen como la captura de concha y cangrejo”, indica Chávez.

A la par se reduce la presión sobre los ecosistemas costeros, acota. “Al ser Guayaquil una ciudad muy cangrejera, lo ideal es que siga existiendo la provisión de cangrejos capturados de forma racional”, señala.

Dos proyectos que se desarrollan en la Reserva Ecológica Manglares Cayapas Mataje, en Esmeraldas, también están entre los ganadores. “Una innovación es colectar las cáscaras del coco, un desperdicio que va al mar para aprovechar la fibra muy valorizada. Con una máquina despulpadora se extraerá la fibra de coco que sirve para la jardinería, cultivo de orquídeas, filtros, artesanías”, explica Chávez.

Los otros planes incluyen el apoyo financiero para la compra de embarcaciones con las que los recolectores puedan comercializar los cangrejos a un mejor precio.

Y otro plan ganador fue el de la Asociación de Concheros, Crustáceos y Pescadores Artesanales Afines Las Huacas en la provincia de El Oro, que incluye 68 socios. El ecoturismo es también el camino. Entre los atractivos de la zona, dice Christian Vélez, están los corrales de conchas más el avistamiento de aves marinas. (I)

Una diversidad de insectos es lo que más se percibe al llegar a la zona de manglares de la Reserva Manglares Churute. Foto: Ángel Aguirre

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