Nicolás Fiallos,100 años de amor y pasillos

El cantautor ecuatoriano Nicolás Fiallos celebró esta semana cien años de vida con la mirada puesta en una nueva composición musical, que se sumará a las alrededor de 400 que han nacido de su inspiracióny lo han encaramado en lo alto del pentagrama musical del país andino.

Nacido el 25 de julio de 1919 en la ciudad turística de Baños, en en el centro andino de Ecuador, Fiallos aseguró este domingo a Efe que su carrera musical comenzó desde muy temprana edad pues a los 8 años «medio rasgaba la guitarra» y ya entonces daba sus primeros pasos en la composición de forma empírica.

«Hacía mis travesuras en las canciones que cantaba, (iba) aumentando alguna estrofita y así empecé sin darme cuenta lo que hacía. Más tarde ya empecé a componer canciones completas«, aseguró con una voz firme que, no obstante, denota el paso de los años.

 

Fotografía cedida hoy por la Presidencia de Ecuador y tomada el 25 de julio de 2019, que muestra al cantautor ecuatoriano Nicolás Fiallos mientras sopla las velas durante la celebración de su 100 cumpleaños, en Quito (Ecuador).

De entonces a la fecha, cifra en unas 400 las canciones que ha compuesto entre pasillos, pasacalles, sanjuanitos y albazos, entre otros géneros musicales ecuatorianos, que han sido interpretadas por varias de las mejores voces del país andino.

Unas composiciones que también han trascendido fronteras y se entonan en Colombia, Perú y Argentina.

«Te quiero, te quiero», es uno de sus pasacalles más conocidos, mientras que su tierra -famosa por sus hermosos paisajes- le inspiró para escribir «Pedacito de cielo», relató antes de lanzarse a cantar espontáneamente la alegre tonada que habla de bellos colores, flores, aves y del amor.

Y precisamente el amor es uno de los ejes de las composiciones de Fiallos, quien se casó a los 21 años con Evelina Guevara, de 15 años, con quien estuvo casado cerca de 63 años, y con quien tuvo dos hijos.

Abuelo de diez, bisabuelo de otros diez y tatarabuelo de uno, Fiallos se lamenta de que nadie en su familia haya seguido sus pasos musicales.

 

«Ya me estoy terminando yo, Cumplí cien años de vida, pero nadie (de la familia) me reemplazará cuando yo deje de existir», se quejó al tiempo de destacar, no obstante, que el jefe de Estado, Lenín Moreno, haya creado el Museo del Pasillo, un «templo» donde perdurará la música.

Para componer, le gusta la soledad, estar «donde no vuele ni una mosca» y trabaja de momento en un nuevo pasillo desde su natal Baños donde vive en la casa de una prima tras la muerte de su esposa y de sus dos hijos, aquejados por problemas de salud.

En un balance de su siglo de vida, asegura que lo más hermoso que le ha pasado fue su «bella mujer» y componer música, mientras que lo más duro, ha sido la muerte de sus familiares más cercanos.

«Me quedé solo, es lo peor que le puede pasar a una persona», asegura el cantautor al comentar que su buen estado de salud lo corroboró el día de su cumpleaños cuando bailó «bastante, bastante y no amanecí enfermo».

Es más, al siguiente día también bailó toda la mañana al atender otro homenaje por su centenario, que lo encuentra «muy bien este rato» de salud y con controles médicos por su diabetes.

Con un bastón como apoyo, Fiallos asegura que pasea contento por la ciudad que lo vio nacer y en la que el pasado jueves decenas de artistas y la Juvenil Sinfónica del Ecuador le rindieron un homenaje en un concierto organizado por la Presidencia del país andino y las autoridades de Baños, en el que él también cantó.

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