La moda ecuatoriana impulsa la sostenibilidad del reciclaje

La industria de la moda es la segunda más contaminante en el mundo. El informe ‘Una nueva economía textil: Rediseñando el futuro de la moda’, publicado en 2017, de la Fundación Ellen Macarthur, dice que menos del 1% del material utilizado para producir ropa se recicla, y solo el 25% de la vestimenta es reusado.

Alrededor de 98 millones de toneladas de materia prima no renovable, que produce anualmente la industria, se convierte en ropa, y más de la mitad termina en botaderos. La conciencia de reivindicar la forma de consumo lineal se ha potenciado en Quito.

Existen cuatro emprendimientos en la capital que trabajan con material reciclado. Remu Apparel es una tienda de ropa que fabrica chompas con retazos de jean para evitar generar desperdicios.

Sara Galárraga, estudiante de la Universidad Metropolitana de Diseño, realizó un plan de indumentaria reciclando fundas de snacks para promover el cuidado medioambiental. El Proyecto Recíclame es una idea que se desarrolló con el fin de visibilizar marcas y emprendimientos sostenibles a través del reciclaje. Por otro lado, Sophie Jewelry Design es una marca de joyas hechas con monedas de colección, enfatizando el diseño creativo y usando materiales reciclables particulares.

 
En la industria textil

Quito abre paso a un sistema de producción circular en ciertos ámbitos textiles. Delltex es una fábrica productora de tela, cobijas e hilos a base del poliéster. Desde hace algunos años, ha laborado con políticas ambientales de optimizar sus recursos para un mejor impacto ambiental, una de ellas es manejar los desperdicios.

Nosotros generamos un 3% de desperdicios en cada producción de cobijas, para no desechar, y por el ambiente debemos darle utilidad,” comenta Erika Anago, encargada de ventas y distribución.

Vendemos los desperdicios a clientes por kilos, y ellos sacan gorras de bebés, pantalones, cobijas o para relleno de almohadas.”

La fábrica de fibras sintéticas Enkador ha implementado, desde 2012, la operación Recypet. En base a botellas plásticas recicladas posconsumo, la empresa ha activado una tecnología que las convierte en materia prima para elaborar los hilos de poliéster, según el Ministerio de Industrias y Productividad.

Una iniciativa de creatividad  

°   El Proyecto Recíclame da la oportunidad de visibilizar emprendimientos ecológicos, “debido a que la cultura ecuatoriana no está educada para crecer como una empresa sostenible,” opina Alejandro Espinosa, productor de moda y fundador de la iniciativa. Se inauguró en 2017 y, según Espinosa, ha recibido gran apoyo por la necesidad y el interés de conocer sobre el reciclaje.

Funciona como un intermediario entre emprendimientos emergentes y el público al que se desea alcanzar por medio de eventos y redes sociales.

Responsables

°   La marca Remu Apparel prioriza la mano de obra de mujeres trabajadoras en sectores marginales del país, junto con el reciclaje de jean para producir sus piezas. “Vemos este desperdicio tan grande de textiles como una mina de oro. Mientras más productos hacemos, más desechos sacamos,” menciona José Chiriboga, director y fundador de la marca.

La idea, que inició en 2018, tiene gran acogida en el mercado nacional e internacional. En un principio recibían donaciones personales de jeans viejos, y después se dieron cuenta que era más factible comprar los retazos a fabricas para acelerar las producciones. Por el momento, se enfocan solo en sacar chompas, que pasan por un proceso de trabajo profesional con costureras de alto potencial. José, con sus socios, propone cambiar la visión del mercado con esta nueva alternativa.

EL DATO

1400 personas ayudan a recolectar diariamente alrededor de 1,5 millones de botellas de ciudades, parques y playas, según Recypet.

LAHORALAB

Doménica Sosa, estudiante de la USFQ

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