Biess está entre las pérdidas millonarias y las cifras que no cuadran

El Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (Biess) tiene varias ‘bombas de tiempo’. El manejo político, desde que inició sus operaciones hace nueve años, provocó que se concedan créditos sin criterios técnicos, que dio como resultado que un gran porcentaje de su cartera de clientes no tengan capacidad de pago.

La falta de transparencia sobre la situación financiera de la institución se vislumbra en que los altos funcionarios del IESS tienen cifras diferentes sobre la cartera de morosidad de los hipotecarios. Así, Paúl Granda, presidente del Consejo Directivo del IESS, dijo que llegaba al 7%, pero el gerente del Biess, Carlos Vinicio Troncoso, anunció un 10,31%, tomando en cuenta la mora de los patronos.

Además, según el mismo Troncoso, el sistema contable no es confiable y los últimos balances fueron firmados con observaciones. 
 

Botín político
Marco Proaño Maya, abogado y experto en Seguridad Social, afirmó que poco después de su creación, durante el Gobierno de Rafael Correa, se realizaron reformas para cooptar el directorio del Biess, con el fin de que se convierta en instrumento político del Ejecutivo de turno.

“Se pasó de una conformación tripartita del directorio, con representantes de aportantes activos, jubilados y empresarios, a un esquema donde se incluyó al Ministro de Economía como representante del Ejecutivo, y a que el gerente del Biess sea designado por el Gobierno”, cuestionó Proaño Maya.

Proaño Maya considera que se desvirtuó la función principal del Banco, que es manejar de manera técnica y generar una alta rentabilidad sobre los recursos de los diferentes fondos del IESS. 

¿De cuánto es la morosidad?
El desconcierto sobre el manejo del Biess provoca dudas sobre la real cifra de morosidad. El analista económico Diego Olmedo explicó que los diferentes directivos de la institución se extralimitaron y “la colocación de créditos se dio a diestra y siniestra”, sin analizar de manera técnica el perfil de los clientes y su verdadera capacidad de pago.

640
millones es la cartera vencida de créditos hipotecarios del Biess.
“A cuento de la función social y solidaria se colocaron recursos con un alto riesgo, con requisitos y condiciones muy flexibles y sin hacer un adecuado cruce de cuentas con el Servicio de Rentas Internas (SRI), para determinar los reales ingresos de la familia”, acotó.

Según Olmedo, la tasa de morosidad podría ser más alta que el 7% o el 10,31%, cifras que manejan las autoridades del IESS.  

“Antes que las fallas en la gestión del cobro y el sistema contable, el principal factor que explica el deterioro de la cartera hipotecaria es que cada vez más ecuatorianos pierden o ni siquiera acceden a un empleo de calidad, por lo que no tienen ingresos suficientes para pagar sus obligaciones. Más del 35% de las familias con hipotecarios vigentes no puede cubrir las cuotas”, aseveró. 

Las familias de clase media son las más susceptibles de caer en mora, por la compra de viviendas de entre $80.000 y $100.000. “Para pagar un hipotecario, el ingreso familiar debe ser de mínimo $700 y si uno de los padres se queda sin empleo eso se vuelve impagable”, concluyó. (JS)

$8.000 millones perdidos en inversiones
° Granda afirmó que, entre 2015 y 2018, lamentablemente resoluciones como la 501 y la eliminación del aporte estatal del 40% se comieron gran parte de los ahorros depositados en el Biess. “Si se hubiesen tomado decisiones distintas, el Banco tendría cerca de $8.000 millones más para inversiones. Este momento tiene $22.000 millones en sus diferentes fondos”, dijo.

Puntualizó que la mayor pérdida ($5.300 millones) se dio en el Fondo de Pensiones y que en esos cuatro años también se dejó de percibir entre $2.000 a $3.000 millones en rentabilidad. “No podemos comernos los ahorros de manera ilimitada. En 2019 logramos que la desinversión fuese cero”, concluyó.

Sin embargo, Andrés Mina, estadístico y actuario, consideró que si el Gobierno sigue aportando el 28% y no el 40% de Ley, a mediano y largo plazo se comenzará a desinvertir de manera acelerada y la sostenibilidad económica y financiera será imposible. 

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