Asamblea no censura a María Fernanda Espinosa

María Fernanda Espinosa, excanciller de Ecuador, vive para luchar otro día. Ayer, luego de 10 horas de juicio político, dentro del Pleno de la Asamblea Nacional no hubo los 92 votos para censurarla. Fueron los correístas de la bancada de la Revolución Ciudadana quienes la salvaron. 

Los interpelantes: Cristina Reyes (PSC) y Fernando Flores (CREO) no se mostraron sorprendidos con los resultados de la votación, y alegaron que “esto no ha terminado”, al asegurar que el informe que generó la Comisión de Fiscalización, donde se recomienda el juicio político y otras sanciones en contra de Espinosa por “incumplimiento de funciones”, lo llevarán a la Contraloría y la Fiscalía. 

“Nosotros hablamos con los correístas, ellos en un principio estuvieron de acuerdo con censurarla, pero después se bajaron del acuerdo”, aseguró Flores. 

Una de las condiciones para que la bancada de la Revolución Ciudadana diera su apoyo ante la censura, era que no se tocará el caso de Julian Assange, condición que tanto Reyes como Flores cumplieron durante sus discursos de interpelación al solo referirse a dos cargos de los tres que caían sobre Espinosa: situación de los ecuatorianos en Venezuela y caso de los tres periodistas de El Comercio. 

“La Fiscal General (Diana Salazar) dijo que no habría descanso hasta que hubiera justicia sobre lo ocurrido en la frontera norte. Quizás no se lograron las sanciones políticas, pero ahora deben haber penales”, dijo Reyes. 
 

Videoconferencia
Un poco antes de las 11:00, la conexión con Nueva York se estableció en las cuatro pantallas del Pleno de la Asamblea. Una teatral María Fernanda Espinosa habló por dos horas acerca de su trabajo en la Cancillería. 

86
legisladores se mostraron a favor de la censura, dos en contra y 36 abstenciones.
Su principal alegato fue “me persiguen por ser mujer”, seguido de “las diferencias políticas con los partidos interpelantes: PSC y CREO”. Por algunos momentos se detenía para tomar agua y hasta citó a Octavio Paz y Carlos Fuentes como parte de un discurso plagado de reflexiones y pocos datos. 

Solo destacó uno: “De las casi 2.800 páginas que tiene el informe de juicio político en mi contra, 711 corresponden a actividades previas a que yo fuera Canciller”. Certeza que repitió al menos tres veces. 

Defendió la etiqueta de “asilado político” de Julian Assange, las ganas de que en Venezuela “haya una solución pacífica” y como desde el Ministerio de Relaciones Exteriores no era su responsabilidad “tocar temas de seguridad en la frontera norte”.

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