Alberto Spencer, goleador insuperable de la Copa Libertadores

Un 19 de abril, pero de 1960, se disputó el primer partido en la historia de la Copa Libertadores. En el estadio Centenario de Montevideo, Peñarol de Uruguay despachó 7-1 al Wilstermann de Bolivia con 4 goles del ecuatoriano Alberto Spencer Herrera. 

Así empezó a escribir su historia el legendario ‘Cabeza Mágica’, quien es hasta ahora el máximo artillero en la historia de la competencia con 54 anotaciones, 48 fueron con la camiseta de Peñarol y 6 con la del Barcelona. Y su nombre está siempre presente entre los amantes del fútbol.  

 

«Alberto Spencer, el mejor futbolista ecuatoriano de todos los tiempos, máximo goleador histórico de la Copa Libertadores, no solo ha sido un símbolo de ese Peñarol fantástico, también fue un hombre abierto, sencillo al que la fama no lo perturbó», escribió Mario Canessa hace poco en una de sus columnas en EL UNIVERSO en la que abordaba esta interrogante: ¿Puede el periodista deportivo ser hincha?

 
«Cabeza Mágica también fue el gestor de algo intangible que se percibía en el ciudadano ecuatoriano, en la prensa misma de nuestro país: nos habíamos convertido en hinchas del Peñarol; le otorgábamos un afecto especial a sus colores amarillo y negro a rayas. Spencer nos convirtió con su magia en hinchas del equipo uruguayo porque celebrábamos sus campeonatos domésticos, continentales y mundiales, conseguidos en aquella época dorada (jugó en ese equipo de 1960 a 1970)», rememoró el articulista y radiodifusor.

Jorge Barraza, también en una columna en este Diario, colocó al ecuatoriano en el once ideal de Sudamérica en la historia: Almeida; Cafú, De León, Sá y Pavoni; Rocha, Zito, Pelé y Bochini; Spencer y Verón. «Treinta y tres títulos en solo once jugadores. Cuatro uruguayos, tres brasileños, tres argentinos, un ecuatoriano. Cuadrazo del revés y del derecho».

Durante su paso por Peñarol fue ocho veces campeón uruguayo: 1959, 1960, 1961, 1962, 1964, 1965, 1967 y 1968; campeón de la Copa Libertadores de América en tres ocasiones: 1960, 1961 y 1966; campeón de la Copa Intercontinental en 1961 y 1966; y campeón de la Súper Copa en 1969.

Nacido futbolísticamente en Everest, Spencer marcó 101 goles oficiales y obtuvo el vicecampeonato del Guayas de 1959 con el eequipo de la Montaña. En 1958 reforzó a Emelec en un torneo internacional amistoso. Y con Barcelona ganó el título ecuatoriano de 1971.

Tras colgar los botines en 1972, Spencer se convirtió en director técnico. En Ecuador dirigió a la Universidad Católica, Emelec, Liga Deportiva Universitaria de Portoviejo y Técnico Universitario; en Uruguay a Huracán Buceo y Liverpool; y en Paraguay a Guaraní.

En 1982, cuando ya se había establecido nuevamente en Uruguay, fue designado Cónsul honorario de Ecuador en Montevideo. 

El estadio Modelo en Guayaquil lleva su nombre, un vino en Montevideo, también. Zonas exclusivas dedicadas al hombre nacido en Ancón el 6 de diciembre de 1937 existen en los museos de Peñarol, Barcelona y la Federación Ecuatoriana de Fútbol.

Tuvo una breve faceta como ‘actor’ al aparecer en la película ‘El derecho de los pobres’, en la que personificaba a sí mismo, y se han elaborado documentales sobre su vida. Es más, ahora mismo una nueva cinta se está grabando sobre el gran Alberto Spencer, un orgullo ecuatoriano. 

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