Llapingacho, un plato emblema de Ambato

El llapingacho es el plato emblemático o bandera de los ambateños. Por eso se lo escogió para que sea la estrella de un festival con fines sociales.

Así y para obtener recursos económicos, el voluntariado Ambato la gran ciudad, presidido por María Verónica Dávalos, esposa del alcalde Javier Altamirano, llevó adelante la organización del festival gastronómico del tradicional llapingacho ambateño, que se dio en el parque Cevallos.

 

Luis Ushiña, director del Instituto Gastronómico Cuissine, fue el encargado de colaborar en la preparación. Él dijo que el llapingacho es parte de la cocina ancestral andina. Contó que en kichwa significa papa aplastada o majada y que se lo conocía desde antes de la llegada de Cristóbal Colón a territorio de América.

Antes de la conquista española se hacía la papa, la quinua, el amaranto y la cebada. Luego, agregó, se diversificó la cocina y se mezcló lo ancestral con lo típico. Por eso quedaron en el olvido algunas tradiciones.

Consideró importante que la papa con sus características y diversidades se siga conservando. Para él, este tipo de actividades hace que la gente conozca un plato emblemático.

Ushiña resaltó el hecho de que en los mercados ambateños aún perduren generaciones que conserven la preparación del llapingacho. Esto porque hay casos en los que hijos y nietos no quieren mantener las tradiciones de los ancestros.

“Por esa razón desde pequeños se les debe ir inculcando e incentivando en que ayuden y se involucren en lo que se hace, para que de esa manera no se pierdan las tradiciones, lo que permitirá continuar con esa parte de la cultura”.

Contó que lo tradicional es que el llapingacho vaya acompañado con el chorizo, que en Ambato es elaborado de manera artesanal, además de huevo frito, ensalada, aguacate, lechuga y, por supuesto, ají.

Para 3000 porciones se requirieron 30 quintales de papa, 90 quesos, 175 kilos de chorizo, 5000 huevos, dos quintales de cebolla paiteña, dos sacos de lechuga, 40 litros de aceite e igual cantidad de achiote, 12 kilos de sal, además de atados gigantes de cebolla blanca y ajo para aliñar el llapingacho.

Labor social

Cada porción de llapingacho, incluida la bebida, se vendió en 3 dólares. Esto sirve para ejecutar obras con los grupos prioritarios, la fauna urbana y el medio ambiente, dijo María Verónica Dávalos, presidenta del voluntariado Ambato la gran ciudad. Agregó que la iniciativa tuvo una muy buena acogida, pues el llapingacho es uno de los platos tradicionales y más consumidos por los ambateños.

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