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Todo empezó en el año 1990. Michelle, mi esposa de 18 años, y yo de 21, con estudios en administración hotelera y en cocina, sabíamos que podíamos emprender esta larga aventura de vida llamada CATS.

Mis padres me dieron un pequeño capital y la madre de Michelle nos aportó el garaje de su casa ubicada en la calle Lizardo García entre las calles Reina Victoria y Diego de Almagro, en el barrio  “La Mariscal” de la ciudad de Quito.

En dicho garaje funcionaba una carpintería que reubicamos en la parte posterior de la casa. Al lado, en la misma casa, funcionaba un restaurante de mariscos, propiedad de don Gil Mendoza, manaba muy simpático y con el local siempre lleno.
Al desmontar la carpintería del garaje fueron apareciendo uno a uno 11 gatos. Uno de ellos se quedó con nosotros, lo llamamos HENDRIX y fue testigo de todo el proceso de construcción. Después de ver tanto gatito salir, sabíamos que no nos equivocábamos con el nombre de nuestro emprendimiento: CATS CAFÉ BAR. El CATS estaba en camino.

CATS contaba con dos plantas: la primera con una barra pequeña y 4 mesas en el pasillo y en la segunda planta 4 mesas más.
Abrimos las puertas el  17 de mayo de 1990. Yo estuve en la cocina y en el servicio, Tomás Burbano, hermano de Michelle, en el servicio también, y Michelle en la caja y en la barra. No esperábamos tanta gente pero esa noche estuvimos a reventar, ¡fue una verdadera locura! La gente entraba y salía y la calle estaba atiborrada de autos, todos  estacionándose donde  podían.

CATS fue la primera propuesta de un BAR RESTAURANTE. Fuimos los primeros en tener una buena selección musical con rock clásico, blues, jazz, new age, algo de punk, etc. También teníamos muy buen sonido, gran ambiente y siempre divertido con buenos amigos. Era el punto de encuentro de todos los que más tarde querían salir a bailar a cualquier otra discoteca, eso sí, fuera de La Mariscal porque era muy distinto a lo que vemos hoy.

Nuestra cocina empezó con unas muy buenas hamburguesas, cuyas recetas mantenemos hasta hoy. También empezamos con rollitos de pollo con jamón, champiñones y muchísimo queso; las famosas pizzas, ensaladas y nuestro famoso lomo con salsa de champiñones.

En fin, empezamos con pocos platos pero siempre de muy buena calidad.  La cerveza, tequila, Jack Daniels, ron, vodka, todo en la barra o en la mesa junto a uno de estos platos, nos fueron dando la apertura para desarrollar nuevas propuestas gastronómicas dentro de ese tan pequeñito local.

Transcurrieron así dos años, cuando en 1992 hubo una terrible epidemia de cólera que contaminaba los mariscos y ponía en serias complicaciones a todos los restaurantes que los vendían, entre ellos a nuestro vecino don Gil Mendoza. Posteriormente Don Gil abrió otro local con mucho éxito, pero lamentablemente perdió la vida en un accidente de tránsito años más tarde.  La factura de la cuenta de luz aún lleva su nombre, el que hemos mantenido hasta hoy en su honor y en el de la buena amistad que siempre tuvimos.  Él siempre me decía que me iba a comprar mi negocio, finalmente sucedió lo contrario…

Así, con el espacio que ocupó don Gil Mendoza, ampliamos CATS a lo que es hoy, con una capacidad de 120 personas en total.  Hicimos la reinauguración en ese mismo año. Ampliamos la cocina y fuimos el primer local en tener un futbolín para los clientes. Los partidos se jugaban toda la noche y al son de un trago acompañado de uno de nuestros platos.

CATS era un verdadero éxito, largas noches de tertulia, grandes charlas, miles de soluciones a cualquier problema. Ahí conocimos a varios de los que son ahora nuestros mejores amigos, a los que son ahora nuestros queridos socios en los otros CATS de Quito y a muchos amigos que conocieron a sus parejas en las sillas  o el la barra de CATS. Muchos de ellos hasta hoy son nuestros queridos clientes de toda la vida y vienen a contar sus historias ahora con sus hijos e incluso nietos.

Mi esposa Michelle ha sido un puntal fundamental  en este proyecto de vida. La vida nos ha premiado permanentemente con nuestros maravillosos hijos Nicolás y Miranda y una familia unida. Nuestra niñita adorada llegó con una diferencia de 18 años y ahora se convierte en la razón de nuestro esfuerzo y de continuar cada día con más energía; nuestra inspiración y motivación.

CATS ha sido la inspiración para muchos otros emprendedores en el área de la hotelería y del servicio de alimentos y bebidas.
A todos los que tengan una historia que contar de CATS, bienvenidos a esta página.

Esto es solo parte de una de miles de historias que tenemos para contar y que las iremos publicando poco a poco.

  • Bife a la piedra
  • Sánduche de roast  beef
  • Cordero asado con quinotto de albahaca
  • Cazuela de mariscos

Saludos a todos,

Álvaro y Michelle

Fuente: www.statusuio.com