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Llevaba años escuchando maravillas acerca del Mercado de Artesanías de Otavalo.

Pero nunca encontraba el momento para acercarme a esta población de la Sierra andina situada a unas dos horas de Quito, la capital de Ecuador. Pasaba el tiempo a la espera de tener un fin de semana libre para visitar la famosa población en sábado, el día grande del Mercado. Y desde bien temprano cuando se celebra el Mercado de Animales.

Calabazas decoradas en el Mercado de Artesanías de Otavalo

Pero ese momento no llegaba y decidí preguntar a unos otavaleños que encontré en Quito y que me aconsejaron acercarme un jueves. Ese día se celebraba el Mercado de Artesanías, que está en marcha toda la semana, pero no el de los Animales.

Tras un buen madrugón tomé un taxi hasta la Terminal Terrestre de Carcelén en el norte de Quito. De allí parten los autobuses (poco más de 2$ el boleto) de Los Lagos y Co-op Otavalo hacia Otavalo cada pocos minutos. La mañana era fresca y todo aparecía cubierto de una húmeda niebla.

Terminal de Carcelén

En un día despejado por la carretera se pueden ver las siluetas de algunos volcanes como el Cayambe o el Imbabura, pero este jueves desde luego no era el día de admirar paisajes. No se veía más allá de los verdes prados que cubren las zonas más bajas de estas sierras andinas donde pasta el ganado vacuno.

Son las 9:30 de la mañana y entramos en la explanada que conforma la Terminal de autobuses de Otavalo. A primera vista el pueblo no parece gran cosa. Las calles que rodean la Terminal aparecen vacías, casi todos los negocios están cerrados o abriendo sus puertas, apenas circulan vehículos…¿me habrán tomado el pelo?

Calles de Otavalo 1

Calles de Otavalo 2

Pregunto por la Plaza de los Ponchos donde se supone que está el epicentro del Mercado y me indican que está cerca, a un par de cuadras. En las calles sólo me cruzo con algún pequeño grupo de estudiantes y alguna mujer indígena con su collar de cuentas doradas en el cuello y su cabello negro como el azabache recogido en una larga trenza.

Calles de Otavalo 3

Llego a la Plaza de los Ponchos y está casi vacía. En la gran explanada abierta en medio de los edificios bajos de la ciudad, la actividad se desarrolla a un ritmo lánguido, tranquilo. Ya se están instalando algunos puestos, se empieza a ver alguna carpa…No puedo evitar sentirme como un idiota por haber madrugado tanto, así que me voy a dar una vuelta buscando un sitio donde desayunar y tomarme un café.

Calles de Otavalo 4

El paseo por Otavalo me permite descubrir una pequeña ciudad tranquila donde abundan los pequeños negocios de artesanías. Entro en una tienda de blusas bordadas y pregunto a la mujer Cayambí que la regenta si puedo tomar algunas fotos. “De la tienda y de las blusas sí, de mí, no“, me contesta. Así que paso a preguntarle sobre la técnica de los bordados y me muestra cómo borda con una vieja máquina de coser Singer los motivos florales y de plantas dibujados previamente en las blusas.

Blusas bordadas

Blusas bordadas detalle

Sigo caminando y llego a la arreglada Plaza Bolívar presidida por un busto del Inca Ruminhaui y donde se encuentra el Ayuntamiento. La ciudad empieza a desperezarse y la actividad va en aumento.

Plaza Bolívar de Otavalo

Calles de Otavalo 5

Tras dejar atrás la iglesia El Jordán llego al Mercado Copacabana, una edificación ocupada en su parte inferior por puestos de frutas, verduras, hortalizas y demás productos de alimentación. Mientras tanto, en el suelo. algunas mujeres de rostro adusto y ajado por el tiempo y el duro trabajo esperan comprador para sus productos.

Mercado Copacabana en Otavalo 1

Mercado Copacabana en Otavalo 2

Mercado Copacabana en Otavalo 3

Justo en la calle de enfrente se extienden más puestos de alimentos y comida al aire libre. Tras los puestos hay muchas mujeres con sus niños pequeños, casi todas quechua con sus blusas blancas bordadas, paño oscuro en la cabeza, el llamado huma watarina, y sus collares de bolitas doradas al cuello denominados gualca que simbolizan la riqueza que otorga el maíz.

Maíz. Mercado Copacabana en Otavalo 2

Casi todas esquivan mi mirada y cuando les pregunto si les puedo hacer una fotografía miran hacia otro lado girando la cabeza. Los pocos hombres que veo se dedican a trasportar y descargar el maíz, plátanos, judías, pimientos, zanahorias, tomates y patatas que se muestran en los puestos, en sacos y en cajas por el suelo.

Mercado Copacabana en Otavalo 3

Mercado Copacabana en Otavalo 4

Ante mi éxito fotográfico de nuevo enfilo mis pasos hacia la Plaza de los Ponchos que en realidad se llama Plaza Centenario. Ahora sí, todo el lugar está cubierto con puestos de artesanía y cerámicas, de prendas de vestir, de tapices de lana y alfombras de alpaca, de gorros de colores, de sombreros de Jipijapa o los llamados Panamá que en realidad son de la sureña ciudad de Cuenca.

Mercado de Atesanías de Otavalo 1

Unos tímidos rayos de sol se cuelan entre el cielo nublado y gris y el ambiente tranquilo, casi silencioso, parece animarse.

Mercado de Atesanías de Otavalo 2

Mercado de Atesanías de Otavalo 3

Mercado de Atesanías de Otavalo 4

Mercado de Atesanías de Otavalo 5

Los otavalos son conocidos en Ecuador por ser muy buenos comerciantes lo que les ha convertido en el grupo étnico más próspero del país. Parte de su éxito lo deben al hecho de haber sabido preservar gran parte de sus rasgos culturales a lo largo de los siglos adaptándolos al entorno actual. Y es que en Otavalo casi el 50% de la población es indígena quechua.

Mercado de Atesanías de Otavalo 6

Mercado de Atesanías de Otavalo 7

Durante la época colonial los españoles establecieron aquí fábricas textiles que tuvieron gran éxito y cuya producción se exportaban al resto de América. Esta tradición textil se prolongó tras la independencia de la metrópoli y ha llegado hasta hoy con la introducción de nuevas técnicas. Tal ha sido su éxito que muchos otavalos se han establecido en otras zonas de Ecuador para comerciar con sus productos.

Mientras tanto aprovecho la tranquilidad de la mañana en la que apenas se ven turistas para ponerme a charlar con los vendedores, los hombres, pues las mujeres se muestran bastante reservadas. Algunos, los menos, todavía usan la vestimenta tradicional de los otavalos: camisa y pantalón blancos, poncho oscuro cuando hace fresco, sombrero y alpargatas blancas.

Hombre quechua en Otavalo vestido a la manera tradicional

Otavalo vestimenta tradicional

A diferencia de los hombres casi todas las mujeres de los puestos visten blusa blanca bordada con diferentes motivos y colores, además de una faja ancha en la cintura (mama chumbi) y falda larga hasta los pies.

Otavalo vestimenta tradicional 2

Esto es algo que vengo observando hace tiempo en muchas comunidades indígenas de América desde México, pasando por Guatemala, Panamá…Y es que son las mujeres las que conservan la forma tradicional de vestir mientras que los hombres han adquirido el “uniforme oficial” a base de pantalón vaquero y camiseta.

Los vendedores me confirman que la próxima vez me acerque en sábado. Entonces las calles adyacentes a la Plaza se cortan al tráfico y Otavalo se llena de puestos con pilas de telas, ponchos de lana, manteles, colchas y telas bordados con motivos campesinos además de ropas de vivos colores procedentes de todas las comunidades cercanas. La mayoría son tejidos a mano por los propios otavalos, con colores y diseños que simbolizan el arte, la cultura y el trabajo de los indígenas.

Telas en el Mercado de Artesanías de Otavalo 1

Mercado de Artesanías de Otavalo 8

Los otavalos también comercian con todo tipo de artesanía, hamacas, cerámica y bisutería. E incluso con productos traídos desde el Perú.

Mercado de Artesanías de Otavalo 7

Mercado de Artesanías de Otavalo 9

Mercado de Artesanías de Otavalo 10

Bromeo con algunos vendedores y acaban fotografiándome con una máscara de Aya Uma de lana de vivos colores. Esta máscara típica se usa en las festividades de Otavalo y tiene dos rostros que simbolizan la dualidad del mundo andino, es decir, el día y la noche, el pasado y futuro, arriba y abajo. En la parte superior las 12 prolongaciones representan a serpientes, símbolo de la sabiduría ancestral andina. Pocas veces mi cabeza ha estado tan caliente y estuve a punto de comprarla por si acaso algún día me surge viajar al Polo Sur, acender los Himalayas o viajar a Laponia en invierno.

Con una máscara Aya Uma en el Mercado de Artesanías de Otavalo

También me aconsejaron llegar el viernes por la tarde para dormir en Otavalo y así poder asistir bien temprano al Mercado de Animales, que en realidad son dos: uno de ganado vacuno, porcino, etc, y el otro de animales de granja. Luego desayunar y entonces sí, dedicarme a recorrer las abarrotadas calles de Otavalo con su ambiente festivo plagado de tenderetes y puestos repletos de artesanías y productos textiles multicolores. Vamos, que me dejaron bien claro que Otavalo hay que visitarlo en sábado. Pues tomo noto.

Además me dicen que si quiero comer algo típico que me acerque hasta el cercano Mercado 24 de Mayo. Así que antes de regresar a Quito para allá que voy para encontrarme con otro mercado de frutas, verduras y con algunos humildes puestos de comida. Aquí se sirve caldo de gallina, carne asada de cerdo o fritada de carne con mote (maíz tostado), humitas (pasta de choclo o maíz tierno con cebolla, ajo, huevos y queso envuelto en hojas de maíz y cocinadas al vapor) o empanadas de morocho, un maíz dulce típico de la zona andina. Toda una representación de la comida típica de la Cordillera que se extiende hacia Perú, Bolivia y Chile.

Mercado 24 de mayo de Otavalo

Mientras observo a unas mujeres cayambi con sus sombreros de fieltro pelando arvejas y desmochando el maíz, me dejo llevar por el olor a comida que lo invade todo.

Mercado 24 de mayo de Otavalo 2

Esta puede ser la mejor manera de terminar esta breve incursión a Otavalo, una ciudad que ya me queda claro, me sigue esperando un sábado cualquiera. Y otro de esos lugares de Ecuador a los que merece la pena regresar si es posible en día de fiesta Raymikuna, en concreto en el Inti Raymi en honor al sol que coincide con el solsticio de junio.

Escultura de danzantes en Otavalo

O en la festividad del Yamor a principios de septiembre donde los otavalos celebran el éxito de sus cosechas y su agradecimiento a la Pachamama, la madre tierra, al igual que vienen haciendo desde hace siglos. Porque hay cosas en estos pueblos andinos que parecen inmunes al paso del tiempo.

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