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Si la idea para estas vacaciones es disfrutar de playas, playas y más playas, la opción más tentadora en Ecuador es hacer la famosa Ruta del Sol o Ruta del Spondylus

Se trata de un recorrido costero de 750 km a través del cual se pueden conocer una gran cantidad de balnearios paradisíacos, con arenas blancas, aguas cálidas.

La Ruta del Sol, que se materializa en la autopista E15, atraviesa pequeñas ciudades costeras en las que se puede hacer noche y, desde allí, visitar los balnearios más pequeños y pintorescos, pero tal vez con menos opciones para el turismo. La ruta se arma a gusto, bolsillo y tiempo del turista, pero los entendido no recomiendan ir menos de 15 días para aprovechar este viaje. Los movimientos de un punto al otro se pueden hacer en ómnibus, autos o los famosos "mototaxis", la opción más económica.

Dijimos que la Ruta del Sol se arma a voluntad del pasajero. Pero, a grandes rasgos, hay dos alternativas para comenzar el recorrido, según el aeropuerto que elijamos para desembarcar en este, el país más diverso del planeta: una opción es bajar del avión en Quito, la capital, y arrancar la Ruta del Sol por el norte y la otra es hacerlo en Guayaquil, con lo que comenzaríamos por el sur.

El itinerario "lógico", de todos modos, sería aterrizar en Quito, descender por la costa hacia el sur, viajar a Guayaquil y tomar un avión de vuelta. Claro que todo dependerá de los mejores precios que encontremos en los vuelos y del gusto del pasajero. Para tener en cuenta: el pasaje desde Quito a Guayaquil en avión no supera los $600 si se lo saca con tiempo. Tomemos entonces el itinerario más "lógico". Desde Quito, la llamada "Mitad del mundo" por ubicarse sobre la latitud 0, es necesario llegar por tierra hasta la ciudad de Tonsupa, en la provincia de Esmeraldas. Son unas cinco horas por autopistas. Esta es una buena ciudad, con varias opciones de alojamiento, que puede servirnos como base para conocer Playa de Atacames, Playa de Sua, Playa de Same y Playa Tonchigue, por ejemplo.

La próxima parada podría ser en la Bahía de Caráquez, ubicada en la desembocadura del Río Chone. Este es el centro de la costa ecuatoriana y una ciudad donde se mezclan la fantástica naturaleza con la belleza arquitectónica. Desde aquí se puede conocer Canoa (unos 23 km hacia el norte), una de las playas más extensas y tranquilas. Es una visita obligatoria, junto con San Clemente, hacia el sur, donde la gran variedad de fauna marina conquista a los turistas.

La siguiente parada posible es San Lorenzo, en la provincia de Manabí. Es una de las playas más importantes y concurridas. Continuando hacia el sur, se encuentran playas imperdibles como Los Frailes, Puerto López, Solango (donde se pueden conocer arrecifes de coral), Ayampe y Olon, el lugar ideal para disfrutar de aguas mansas. A continuación aparece la famosa Montañita, una hermosa playa donde se puede hacer noche. Punta Blanca, Ballenita y Salinas (donde se encuentra otra playa llamada San Lorenzo) comienzan a marcar el final del recorrido. De vuelta en San Lorenzo o La Libertad, habrá que pensar en llegar hasta Guayaquil para emprender el regreso.