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Categoría: Turismo Ecuador
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Es una demostración de fe y una muestra de agradecimiento del pueblo por las bondades recibidas en el año, como las cosechas. Así consideran los patateños a las fiestas del Señor del Terremoto, que se realizan del 2 al 4 de febrero en este cantón de Tungurahua.

 

La celebración nació tras el terremoto del 4 de febrero de 1797, que afectó sobre todo a la Sierra central y que fue considerado el más destructivo ocurrido en suelo ecuatoriano porque dejó más de 12.000 muertos, destruyó por completo a Riobamba y dejó daños en otras localidades, como las de la provincia de Tungurahua.

 

Marco Araujo Velasco, vicepresidente del Comité de (fiestas) Desarrollo Humano y Social Señor del Terremoto, cuenta que tras el potente sismo se encontró la imagen religiosa que estaba junto a una campana. Esta última está hoy en día en la iglesia de Patate.

 

Por el descubrimiento de esta imagen, los patateños juraron hacer una fiesta cada 4 de febrero como demostración de fe. Desde entonces se realiza la celebración que ya tiene 221 años y que conjuga la religiosidad con las manifestaciones artísticas y culturales de la comunidad, recuerda Araujo.

 

Para esta fiesta, los patateños que han migrado a otras ciudades ecuatorianas y al extranjero vuelven a su tierra para cumplir con la promesa y reencontrarse con el Señor del Terremoto (Cristo de la Pasión), que es la imagen que los protege, y con sus parientes, dice Araujo.

 

 

Pregón y procesión por fiestas en Patate

 

El desfile de la interculturalidad, el festival de juegos pirotécnicos tradicionales (y la quema de los mismos), la misa campal y la procesión son las principales actividades que se cumplen en Patate por el Señor del Terremoto.

 

Una comitiva de este cantón, liderada por Araujo, por la Reina de Patate, Karen Tamayo y por Jorge Sanipatín, de la Asoc. Agropecuaria Quinlata, recorre las ciudades del país, como Guayaquil, invitando a sus coterráneos y al público a esta fiesta, que conjuga fe y cultura.

 

En el desfile de la interculturalidad, el sábado 2 de febrero, a partir de las 14:00, destacan la confección de los carros alegóricos, que por iniciativa popular sus armazones son cubiertas con las frutas de la temporada que se cosechan en esta localidad.

 

Los mejores carros alegóricos se exhiben también en la misa campal que se efectúa el domingo 3 de febrero, a las 11:00, en el estadio municipal.

 

En el desfile intercultural, que recorre las principales calles de Patate, sobresale la Pasada de la chamiza, halada por bueyes, un ritual tradicional considerado una “demostración de fe y una demostración de la fuerza laboral del campo”, según Araujo. Luego, en la noche, hay la quemada de la chamiza y juegos pirotécnicos.

 

 

El folclore, la música y las danzas tradicionales también tienen su espacio en el desfile.

 

La actividad final es la procesión, que se cumple el domingo a partir de las 19:00.

 

El turismo, las artesanías, la exposición de plantas y frutos de la localidad son otros de los atractivos que promocionan los patateños en esta fiesta. 

 

Productos tradicionales

 

Mandarinas, tomates de árbol, aguacates, maíz y otros frutos que se cultivan en Patate, se promocionan en los festejos por el Señor del Terremoto. Los carros alegóricos incluso son forrados con estos productos y el público puede tomarlos y consumirlos gratuitamente, una vez terminado el desfile intercultural del sábado 2.

 

Comida típica

 

Las arepas patateñas, hechas con zapallo o calabaza, y la chicha de uva son dos de los platillos o aperitivos típicos de esta zona, que se ofertan en esta localidad durante todo el año.