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En medio de valles y pintorescas montañas se encuentra un sitio fantástico que alberga cultura y tradición en cada uno de sus rincones, se trata del Museo Rumiñahui. Este, a través de sus piezas arqueológicas, fortalece la identidad de los pueblos autóctonos de Ecuador. 

 

En Tungurahua, a 10 minutos de Píllaro, en San Miguelito, Luis Lara Arcos, arqueólogo e historiador de su parroquia, es el propietario de este lugar. Desde muy niño se interesó por las excavaciones que realizaba conjuntamente con su padre en sus terrenos. Es así como inició encontrando objetos que posteriormente iba coleccionando en el museo.

 

Antecedentes 

Lara tiene escrito tres libros sobre historia: ‘Píllaro de ayer y hoy’, en dos tomos, y ‘Por siempre Píllaro’. “He tratado de preservar la cultura, fortalecer la educación de mi tierra y también de recuperar la identidad de nuestra gente”.

 

Este hombre, amante de la investigación y la arqueología, ha recorrido todos los rincones de su tierra pillareña. Así, al realizar una excursión a los Llanganates sufrió un accidente que le dejó lesionado en una de sus piernas. Lara aseguró que es bastante peligroso ir a este sitio sin conocerlo. Para él, hablar de los Llanganates es tratar de un sinfín de cosas al ser este rincón el tercer centro ceremonial de las culturas de Píllaro, al igual que Huaynacuri. 

 

Secciones 

Una gran colección de piedras y rocas de diferentes formas, colores y texturas, dan la bienvenida a los visitantes en el pasillo que antecede a las siete salas de exposición.

 

EL DATO

En total el museo contiene más de 5.000 piezas en exhibición y la mayoría de objetos tienen más de 100 años de conservación.En la primera es posible observar cerámicas de las culturas indígenas originarias del cantón (Puruhá, Cosanga Píllaro, Panzaleo y una subcultura conocida como los huapantes). 

 

En la segunda habitación se exhibe una amplia compilación de huesos, conchas y corazas de animales prehistóricos que habitaron el altiplano hace más de 5.000 años. También existen ejemplares disecados originarios de la zona, entre ellos un venado cola blanca, la silvicabra, un lobo de páramo, zorrillos… “Los animales deben ser preservados vivos, lo que busca el museo es educar a la gente, mas no matar a las especies”, manifestó Lara. 

 

Madera petrificada, resinas con insectos en su interior y restos vegetales, entre otros, son los objetos que se muestran en la tercera sala, mientras que la cuarta está repleta de antigüedades: televisores, radios, planchas y máquinas de escribir.

 

EL DATO

El museo permanece abierto al público ininterrumpidamente de 09:00  a 17:30. El precio de ingreso es de 2 dólares por persona.Las otras tres salas están dedicadas a exhibir herramientas antiguas, monedas, sellos, rocas sagradas y ceremoniales, dioses indígenas en miniatura, especies vegetales endémicas y una gran biblioteca con una compilación de libros de Ecuador.

 

“Este museo mantiene vigente la historia de nuestros pueblos a pesar de que en nuestro cantón no lo valoran como deberían y tendrían que darle mayor difusión porque no saben de la existencia del sitio”,  expresó Lorena Balseca habitante de Píllaro. (EO)

 

Nacionalidades

° Los puruháes eran sanguinarios y en sus cerámicas más toscas, ellos realizaban sacrificios humanos al Sol porque creían que eso estaba bien, según su cosmovisión. Realizaban cultos a los muertos y se bañaban son su sangre como señal de purificación. En el Museo Rumiñahui está un hacha ceremonial, armas de piedra, herramientas que servían para la agricultura y más.

 

Mientras que los panzaleos hacían cerámicas más estilizadas con mejores acabados, que los llevaron a unirse con los puruháes. De esta fusión descendieron los Cosanga Píllaro, quienes realizaban cerámicas mejoradas en colores rojo y blanco.

 

El sitio también alberga vasijas gigantes donde estos pueblos aborígenes enterraban a sus muertos. Luis Lara Arcos, arqueólogo e historiador, comentó que  encontró estos objetos hace unos 25 años con restos humanos en Huapante Grande.

 

Estas poblaciones originarias de Píllaro sembraban mashua, melloco, oca… siendo su alimento principal el maíz, por esto es posible evidenciar distintas clases de maíz, un aproximado de 60, según el experto.  

 

También hay variedad de piedras de los chamanes, objetos personales, piedras pequeñas para moler y ciertas plantas medicinales, entre otras cosas que servían para que ellos realicen las limpias.