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Las aves son el principal atractivo, pero la vegetación y las fuentes de agua aportan a la riqueza de este sitio.

 

A 32 km de recorrido por el flanco sur occidental del Parque Nacional Llanganates está la ecorruta ‘Kuri Pishku’, palabras kichwas que en español significan ‘Pájaro de oro’. 

 

Se trata de un recorrido en el cual se pasa por Salcedo (Cotopaxi), Píllaro, Patate y Baños (Tungurahua). En estos sitios hay muchas aves, aproximadamente unas 400 especies entre residentes y migratorias, que viven en valles interandinos, páramos, bosques nublados y zonas subtropicales que confluyen en la zona.

 

Este sector de los Llanganates es realmente rico, pero no por el tesoro escondido de Atahualpa, sino por la vida que allí se encuentra, señalan los pobladores.

 

Para observarlas es necesario adentrarse en los senderos con alguno de los guías nativos que desde 2008 se han especializado en la conducción y buen trato al turista. Lleva también unos buenos binoculares y camina en absoluto silencio para no asustar a las aves a las que se quiere conocer y fotografiar. 

 

Asimismo, es posible conocer de cerca la variedad de vegetación como: sigse, pajonal, pumamaqui, arrayán, palma de cera, orquídeas, bromelias, helicondas, frailejones y más.

 

Puedes disfrutar de lagos, cerros y fuentes de agua que en conjunto conforman un hábitat seguro para las especies voladoras, muchas de las cuales son únicas del lugar.

 

La travesía

La aventura comienza en la laguna de Yambo, un humedal ubicado en el límite de Cotopaxi y Tungurahua, donde, según expertos ornitólogos, se han observado 20 especies de aves como halcones, patos, gansos, loros, colibrí abejero, siendo las más numerosas las acuáticas. A esta zona llegan las aves migratorias desde el norte del continente huyendo del invierno, como la ‘Anas discors’, más conocida como cerceta almazul.

 

En los bosques subtropicales de Baños se encuentran los gallitos de la peña, loros y colibríes y un experto nadador y buceador: el pato torrontero que se zambulle en el caudaloso río Negro. Mientras que en el área de influencia de Patate se observa al curiquingue, un ave considerada sagrada por los incas. 

 

Los guías nativos aseguran que las mejores horas para observar las aves que habitan en esta ecorruta son entre las 06:00 y 10:00 y entre las 16:00 y 18:00.

 

 

 

En las ciudades

Después de regresar del avistamiento de las aves o antes de salir a buscarlas, puedes visitar el centro histórico de Salcedo. Este cuenta con un parque Central, donde hay una pila de bronce, la iglesia matriz que se destaca con sus torres gemelas, el Torreón del reloj bordeado por un atrio y el palacio municipal.

 

Píllaro, en cambio, es famoso por la diablada que se lleva a cabo en enero de cada año, pero también cuenta con el mirador Huaynacuri, en el que está un monumento a Rumiñahui. Visita las ferias agroecológicas de los jueves y domingos, el museo de Rumiñahui en la parroquia San Miguelito, el ingreso al parque Nacional Llanganates por San José de Poaló; las cascadas de Pogyo Uku y los Siete Chorros.

 

En Patate, que se destaca por el clima cálido, es posible recorrer por las plantaciones de frutas como mandarinas, aguacates, granadillas, babacos, duraznos… y los viñedos, o trasladarse a la parroquia Sucre para conocer el pequeño museo de cerámica de las culturas Panzaleo y Puruhá.

 

En Baños de Agua Santa se promocionan los deportes extremos, se disfruta de las innumerables cascadas, puedes acceder al Tungurahua y saborear las melcochas. También tienes la oportunidad de ir a la Basílica de la Señora del Rosario.