JM News Portal - шаблон joomla Продвижение

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Los paisajes y la historia se fusionan en el tramo del Qhapaq Ñan que atraviesa la provincia de Chimborazo.

En cerca de 15 kilómetros de recorrido se aprecian lagunas, animales y vegetación de páramo. Allí se pueden realizar actividades como cabalgatas, caminatas y camping. Pero los habitantes de Azuay, una pequeña comunidad situada a un costado del antiguo camino incaico, esperan ofrecer más servicios a los visitantes.

En ese pequeño poblado habitan unas 300 personas que se dedican a la agricultura y a la ganadería, pero sueñan en convertirse en proveedores de servicios para los turistas. Ellos disponen de caballos y mulas de alquiler y conocen muy bien el camino, pues transitan por ahí a diario para cumplir con las tareas del campo.

El antiguo camino fue nombrado patrimonio mundial por la Unesco, en el 2014. El Qhapaq Ñan era usado por los incas para movilizarse entre los actuales territorios de Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Colombia y Ecuador. “Nos falta capacitación. Queremos poner un paradero para ofrecer hospedaje y comidas típicas de este sector, pero no sabemos cómo hacerlo. Tenemos mucho que ofrecer, pero pocos recursos”, dice Ariolfo Camas, presidente de la comunidad indígena.

La próxima semana, una comisión técnica del Ministerio de Turismo realizará una visita. La gente de la comunidad espera aprender sobre atención al cliente, preparación de alimentos y todo lo necesario para iniciar emprendimientos turísticos. Además, más promoción para este atractivo. Uno de los tramos mejor conservados en el país es el que atraviesa por Chimborazo.

A lo largo del trayecto se pueden mirar paredes de piedra, canales de desfogue de agua, incluso pisos revestidos con piedras que se utilizaban para el paso de los ejércitos incas. También hay pequeños tambos, donde descansaban los mensajeros y los viajeros que se movilizaban por el imperio. “Queremos que este sea un sitio para que los turistas descansen como lo hacían los incas”, dice Camas, indicando los antiguos muros de piedra que forman un cuadrado. Un tramo del camino está bien conservado y los comuneros piensan que es ideal para hacer otros deportes de montaña como el ciclismo. Y hay paredes de roca natural que sirven para la escalada.