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¿Quién no ha probado un exquisito caldo de gallina criolla humeante y con buen color? Este plato es la insignia e identidad de los montuvios.

 

En ocasiones se lo acompaña con un sabroso arroz blanco o un buen plátano asado que, desmigajado, termina siendo lo mejor que el paladar pueda saborear.
Para muchos, la gastronomía ecuatoriana es una de las mejores del mundo porque contiene el ‘truquito’ de la abuela, tal y como denominan a la sazón que las mujeres ecuatorianas tienen. 
Degustación. A pesar de que la comida rápida está ganando terreno con su delicioso sabor, las personas de la Costa no pierden ese toque gastronómico. 
Es así que se lo puede encontrar en todos los paraderos turísticos o simplemente en los más sencillos comedores de Ecuador.
Doña Cecilia Arteaga, habitante del recinto Faita, en el cantón Quevedo, Los Ríos, recuerda que antes el caldo de gallina se lo cocinaba a diario, incluso se lo elaboraba para “curar a los enfermos”.
Destaca que el caldo y el seco de gallina son buenos para muchas cosas: por ejemplo, para sacarle a cualquier pasado de copas el chuchaqui o para las personas que están resfriadas. “Se comen un caldo de gallina bien calientito y se paró porque se paró”, bromea doña Cecilia. 
Tradición. Para Simón Maquilón, un campesino de la parroquia rural San Carlos, el caldo de gallina siempre ha sido su favorito y con picardía recuerda cuando su madre ‘cazaba’ a las aves junto al inquieto ‘Coqui’, su perro. “Todos afilaban los dientes”, rememora.
“Mi madre tenía unas manos milagrosas, pues en cuestión de segundos la hacía ablandar a la gallina con la llama de una buena leña y nos la servía humeante, así nos daba fuerzas”, relata entre sonrisas Simón, quien asegura que es una de las tradiciones que se mantiene en la mesa del montuvio, en la gente del campo.
En la parroquia Chirijos de Portoviejo este plato es muy importante, por esto en el mes de agosto se efectuó un festival en su nombre.
Los hornos de leña, las ollas de barro y las mejores gallinas se mostraron en esta jornada festiva gastronómica, que deleitó el paladar de quienes habitan el lugar y de los turistas que se dieron cita para probar este plato tradicional.