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Quien da esas instrucciones es Teresita Trinidad Muñoz, conocida en Rocafuerte y comarcas vecinas simplemente como “Trinita, la dura de las tongas”.

 

Ella es considerada la gestora de la elaboración de esta receta ancestral que antes estaba reservada a los peones del campo, pero que ahora se popularizó tanto que cada semana miles de hogares manabitas y del país la consumen.

Las tongas de “Trinita” o de Rocafuerte son reconocidas por su buen sabor, cantidad y por su precio cómodo. 

Ella señala que su preparación requiere de mucho cuidado, pues menciona que el estofado de gallina, ya sea de granja o criolla, debe quedar en un punto exacto de “picantito” y sobre todo jugoso, luego dice que el chorro de maní debe ser fresco para que ayude en la fusión de sabores. 

El último elemento es el maduro frito que reemplazó a la yuca asada que era como se presentaba antes. 

Al final, insiste, todo se envuelve en una hoja de plátano, se la amarra con una cinta de zapán (que es del mismo plátano) y se reparte. Grandes y chicos disfrutan de esa fusión de sabores del campo.

Historia. “Trinita” ya cumplió 70 años. 

Recuerda que era una niña cuando su abuelita Teresita de Jesús preparaba esta comida para los agricultores de sus propiedades en la comunidad Los Ríos de Rocafuerte.

Los jornaleros la llevaban desde las 06h00 y como en ese tiempo no tenían ni loncheras térmicas, ni tarrinas o fundas, lograban mantener el alimento caliente y a buen recaudo en el envase de las hojas de plátano y cuando llegaba el mediodía la abrían y se servían una comida que lograba mantenerse caliente.

Conocida. Destaca que la fama de la tonga llegó hace unos 15 años. Ella las preparaba esporádicamente en su restaurante para trabajadores hasta que en una ocasión llegó por el lugar Dúmar Iglesias, funcionario de la casa de la Cultura, quien le pidió 24 tongas. 

Dice que al hombre de cultura le gustó tanto que luego las hizo conocer mediante un acto y así muchos llegaron a deleitarse de este plato.

Agrega que ante tanta demanda tuvo que contratar a varias parientes para que le ayuden en la elaboración.

Actualmente, dice, decidió reducir la producción y se ha limitado a un negocio familiar que entrega hasta 800 tongas los días sábado, que es cuando la demanda se desborda.

Además las damas que trabajaban con ella decidieron seguir con el negocio en sus casas y venden hasta 1.500 tongas en cada local los días sábados. Eso la pone muy contenta, ya que, indica, su semilla ha germinado.

El precio de la tonga en esa ciudad está unificado a 1,60 dólares, la compran de todos los cantones de Manabí y sobre todo estudiantes o quienes necesiten realizar una actividad económica, ya que a su vez las venden entre 2,50 a tres dólares.

“Trinita” menciona que la hoja de plátano es fundamental en la preparación y aunque en ocasiones les propone a los comensales venderles la comida en platos ellos no aceptan y quieren el envase original, eso ha causado una escasez de hojas de plátano en toda la comarca, al punto que ahora deben “importar” las hojas desde Santo Domingo de los Tsáchilas, donde cada semana compran 300 dólares de hojas que ya vienen hechas paquetes.