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Cada cierto tiempo, en el discurso de las autoridades y los productores, surge la preocupación sobre los niveles de contrabando y se anuncian medidas para controlarlo. Sin embargo, la cantidad de bienes que ingresan al país de manera ilegal es creciente.

Según información oficial, del Servicio Nacional de Aduana (Senae), solo en la frontera con Colombia, en promedio, se decomisan más de 400.000 dólares mensuales en bienes agrícolas que entran por contrabando. En el caso de la ropa, que ingresa por varias vías ilegales, los decomisos pueden promediar más de 600.000 dólares mensuales.

Ricardo Montero, experto en control de comercio ilícito, explica que los datos que manejan instancias públicas solo reflejan un pequeño porcentaje del fenómeno del contrabando. “Estudios de fundaciones e instituciones, como la Organización Mundial del Comercio (OMC), establecen que en países como Ecuador el nivel de comercio ilícito puede llegar al 30% de los productos transados”, contó.
 

600 mil dólares mensuales en ropa entran de contrabando por la frontera norte. Con base en ese cálculo, entre impuestos y aranceles no cobrados, el Estado pierde más de 500 millones de dólares anuales. Además, el contrabando perjudica directamente a sectores con alta generación de empleo, como el agrícola y el textil.



¿Qué hacer?

Una estrategia efectiva para minimizar el problema no solo se circunscribe al aumento de los controles, sino que también tiene que ver con la inversión para mejorar la productividad; el aumento de las oportunidades de empleo; y el manejo técnico y no político de los precios de los productos.

Los problemas de acceso al crédito, la cantidad de impuestos internos, la tramitología para obtener permisos y la todavía escasa innovación tecnológica determinan que los productores ecuatorianos tengan niveles de productividad mucho menores que en países vecinos, como Colombia y Perú.

El Dato
Electrodo-mésticos, textiles, licores y productos agrícolas son los que más ingresan al país vía contrabando.
“Esto permite que productos de otros lugares se puedan vender, en la mayoría de los casos, al menos 40% más baratos, lo que provoca que la producción local no pueda competir. Una política de eliminación de trabas e inversión en tecnificación puede ayudar a que los costos nacionales bajen”, dijo Beatriz Morales, economista. 
 

Causas y miradas

El fenómeno del contrabando está ligado directamente a la creciente informalidad en el mercado laboral. “Si cada vez hay menos posibilidades de encontrar un empleo formal, la consecuencia lógica es que cada vez más personas van a ver en las actividades ilegales una fuente de ingresos y sustento”, dijo Montero.

Por eso, sobre todo en zonas de fronteras, más que aumentar el número de policías y militares para hacer operativos de control, la medida más efectiva, a mediano y largo plazos, es la atracción de inversiones.

Las autoridades, coinciden los expertos, deben dejar de ir por el camino fácil de establecer precios oficiales para ciertos productos, los cuales, en la mayoría de los casos, no tienen sustento técnico, sino solo político.