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La capacidad que tiene Ecuador para producir electricidad supera la demanda actual de este recurso, a escala nacional.

Tras la incorporación de nuevas centrales de energía en la última década, el país dispone de una potencia o capacidad de generación eléctrica instalada de 7 146 megavatios (MW).

 

Esto es casi el doble de lo que se requiere actualmente, según cifras del Ministerio de Electricidad y Energía Renovable (MEER). La demanda máxima, que se cubre con la operación de las centrales eléctricas, fue de 3 692,2 MW hasta octubre pasado. Es decir, un 48% de la potencia disponible (3 453,8 MW) no es aprovechado a pesar de contar con la infraestructura necesaria.

 

Entre el 2007 y septiembre del 2017 entraron en operación 27 centrales eléctricas (inversión pública y privada). Estas plantas producen energía empleando fuentes hídricas, combustibles, viento, sol, gas natural y caña de azúcar. Pero el principal incremento de la potencia se explica por la incorporación de tres de ocho hidroeléctricas construidas por el Estado.

 

Con esta infraestructura se pretendía cubrir el aumento de la demanda por el ingreso de 3 millones de cocinas de inducción, el Metro de Quito, el Tranvía de Cuenca, proyectos mineros, la ciudad del conocimiento Yachay, industrias de acero y la Refinería del Pacífico, según el Plan Nacional de Electricidad 2013-2022.

 

Estos proyectos requerían como complemento ampliar el sistema de conexión eléctrico. Por esto, se impulsó la construcción de un anillo energético de 500 kilovoltios (kV) para transportar la energía del Coca Codo Sinclair y Sopladora. Pero todos estos proyectos mencionados aún no se encuentran operativos al 100%.

 

Por ejemplo, hasta octubre del 2017 se colocaron 727 910 de cocinas de inducción, por lo que el plazo para alcanzar la meta de 3 millones se amplió hasta el 2023. El Metro de Quito tiene a la fecha un desarrollo del 49%. La Refinería del Pacífico, cuyas obras están suspendidas, registra un progreso del 13,5%.

 

Y la línea de 500 kV, que debía estar operativa a fines del 2016, tenía hasta julio de este año un avance del 96,22%. Jesús Játiva, PhD en Ingeniería Eléctrica, y José Luis Fuentes, especialista en políticas públicas, señalaron que el Gobierno realizó una inversión exagerada en este sector y hubo una “mala planificación”.

 

El MEER argumentó vía correo electrónico que la diferencia entre la potencia y la demanda se justifica porque en estos sistemas se debe contar con márgenes de reserva. “De esta manera se garantiza el abastecimiento de energía en todo momento y bajo cualquier escenario operativo”. El margen de reserva con el que cuenta el país es “abrumador” y no guarda relación con el 10% de porcentaje que se maneja en el sector a escala internacional, enfatizó Játiva.

 

Según el Plan Maestro de Electricidad 2016–2025, la potencia que, por ahora está subutilizada, servirá después para cubrir el incremento de la demanda que se proyecta en 5 579 MW para el 2023. Esta cifra incluye los requerimientos de empresas mineras, petroleras, cementeras, siderúgicas, entre otras actividades.

 

Para entonces se prevé desarrollar tres proyectos hidroeléctricos adicionales. Se trata de Minas San Francisco, Delsitanisagua y Toachi-Pilatón, cuyas incorpopraciones se esperan hasta el 2018, según la planificación del MEER. Cuando se encuentren listos representarán más de 709,4 MW extras de potencia.

 

Diario El Comercio