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Alexander Wang celebra la unión de la música y la moda; Jeremy Scott, la vanguardia y la cultura 'underground'; Custo, los tejidos tecnológicos, y Victoria Beckham, la feminidad.

 

Alexander Wang quiso dejar bien claro quién es el jefe de la Semana de la Moda de Nueva York. Con el hashtag #wangfest convocó el pasado sábado a toda la concurrencia lejos de Manhattan, en Bushwick, Brooklyn, para montar su propio festival de la moda en plena calle. Tras casi una hora de espera las modelos bajaron de un autobús negro como si fueran estrellas de la música. Antes habían hecho parada en Lafayette y Astor Place, en Manhattan, para sorpresa de todo aquel que pasara por allí. Al son de música rap las chicas pasaron fugaces delante la multitud apostada de pie. El desfile duró apenas diez minutos, pero la fiesta acababa de empezar.

Tras las puertas de una nave adyacente, los raperos Asap Ferg, Vince Staples, Cardi B y Ashanti (“mis favoritos”, confesó Wang), pusieron la banda sonora a una noche diseñada para Instagram. Y es que fue el propio diseñador quien saltó al escenario antes de que empezaran los conciertos para dar gracias a los seguidores de la marca que habían hecho largas colas la noche anterior para conseguir las entradas a la fiesta: “No sé si estar muy agradecido o aterrorizado”, bromeó tras el éxito del cartel.

 

La colección, nocturna, enérgica, muy callejera, y con ligeros toques deportivos, destacó por los ejercicios de deconstrucción y assamblage: pantalones y tejanos con cinturones que son mangas, sudaderas que se hibridan con medios tops de tirantes, bustiers que emergen de camisas y medias chaquetas que se abrazan. El dénim, la piel, el satén, el tejido militar, el algodón camisero y la malla metálica ayudaron a enriquecer el juego de texturas de los encuentros aparentemente fortuitos de las prendas.

 

Wang daba un paso más en la democratización de la moda, asentando así el formato desfile-festival con el que ya había experimentado las pasadas temporadas, y con el que hizo partícipes no solo a la prensa especializada y compradores, sino también a sus clientes y fans. De hecho, hacía pocas semanas que Zalando había tomado el Bread&Butter para organizar un festival de moda de tres días, donde figuras de la música y la moda compartieron protagonismo.

 

Los diseñadores Vivienne Westwood, Viktor and Rolf y la cantante FKa Twigs mostraron que -parafraseando a Hedi Slimane- la música y la moda se consumen ahora de la misma forma. No fue la única fiesta que acogió la Semana de la Moda de Nueva York.

 

 

Jeremy Scott, actual director creativo de Moschino, celebraba la noche anterior el 20º cumpleaños de su firma. Y lo hizo por todo lo alto con una colección que dio un repaso por aquellos elementos que han creado su lenguaje. Las locas ilustraciones de cómic; la combinación de tejidos nocturnos y deportivos; una paleta vibrante con colores neón, rosas y naranja; el tejido militar con espíritu pop y sobre todo, mucha ironía y humor. La tituló Vive l’avant-garde (viva la vanguardia) como recuerdo a cuando gritó este lema en su tercer desfile en París, emocionado de haber podido llevar su sueño a la pasarela: "Vanguardia es expandir los límites, intentar hacer algo inesperado”, explicaba a principios de septiembre a este periódico.

 

Abrió el desfile una de sus musas, la exótica modelo Devon Aki, toda una sensación durante los años noventa. Como en días anteriores hicieron Raf Simons, Tom Ford y Desigual, Scott miró hacia atrás para saltar al futuro en una colección que resultó muy fresca y que puso en valor el trabajo del diseñador. No hay que olvidar que fue él de los primeros en subir a la pasarela la cultura underground que bullía en la calle y los clubs.

 

Por su parte, Custo Dalmau también quiso mirar adelante y se sumó a Wang y Scott en la búsqueda de nuevos lenguajes para la moda usando referencias del sport y la llamó Call Me Tomorrow: “Nuestra pretensión es crear una colección de piezas inclasificables, que no te recuerden a nada de lo que se ha visto en moda antes”, explicaba el diseñador el día antes del desfile.

 

La hija de Cindy Crawford, Kaia Gerber, debutó el jueves pasado encima de la pasarela de la mano de Calvin Klein. Salió en cuarto lugar. El sábado, Alexander Wang la elegía para abrir su desfile, un gesto con el que confirmaba que Gigi y Bella han perdido su reinado: había nacido una estrella. Muy segura de sí misma, cogió el relevo de su madre y defendió su nuevo estatus enfundada en un ajustado vestido blanco.

 

El gran parecido de Kaia Gerber con el de su madre es muy evocador y absolutamente irresistible para las marcas, ya que les permite llegar tanto a las generaciones más jóvenes, tiene tan sólo 16 años, como a aquellas que recuerdan con nostalgia la época de las súpermodelos. Versace, Alexander Wang y Marc Jacobs son las marcas que ya han trabajado con ella en sus campañas. En agosto protagonizó su primera portada en solitario: The future is Kaia presagiaba el titular de Teen Vogue. Y no ha quedado lugar a dudas.

 

Para ello trabajó siluetas deportivas con tejidos propios, artesanales, muy enriquecidos. Por poner un ejemplo: un tejido liviano con lentejuelas dobladas que ofrecía una interesante textura holográfica: “Los tejidos son el nuevo lenguaje. Gracias a la tecnología se puede innovar mucho en este campo”, reflexionaba el diseñador que llenó la pasarela con una buena dosis de transparencias, tanto para ellas como para ellos, en una colección que funcionó mejor en las propuestas más depuradas; esas fueron las que lucieron más contemporáneas.

 

Como novedad, Dalmau, de nuevo arropado por sus hijas Carlota y Montana, que participaron en el desfile, bajó a sus chicas de los tacones con la primera colección de zapatillas deportivas de la marca tanto para hombre como para mujer: “En la calle las mujeres han cambiado el tacón por la zapatilla”, recordaba.

 

Jonathan Simkai, un diseñador habitual en la alfombra roja - sin ir más lejos Penélope Cruz lució un dos piezas suyo en el festival de Venecia - también tejió inspiraciones deportivas e introdujo por primera vez playeras en su propuesta para el próximo verano. Lo hizo en colaboración con Reebok: “Fue la primera marca que diseñó zapatillas deportivas para mujer”, explicó después del desfile.

 

La introducción de este complemento aterrizó a la calle algunas de las sofisticadas propuestas de este creador, entre las que brillaron algunas de las prendas elaboradas con macramé y croché: “Al final de lo que se trata es de que las chicas puedan sentir emoción con las prendas que lucen en su día a día, algo que al final pude llegar a cambiar tu estado de ánimo”. Y es que las fiestas, y los festivales, se bailan mucho mejor en zapato plano.

 

El domingo por la mañana, Victoria Beckham recibía a los invitados en el Cunard Building con té frío, gengibre y limón. La suya fue la fiesta de la feminidad: “Esta temporada celebro todo aquello que tiene que ver con ser mujer”, declaraba en la nota. Una colección muy luminosa, con un repertorio de tonos optimistas en la que predominó el lavanda, el rosa palo, el naranja, un verde desaturado y discretos estampados a cuadros: “He disfrutado mucho trabajando con la paleta. Solía usar mucho negro, pero me encanta vestir con color, me hace muy feliz”, explicaba Beckham después del desfile que remarcó: “Para mi es importante hacer una colección que se pueda vestir, para mí esto es ser moderno”. Y se sumaba así, con su lema “la delicadeza puede ser fuerte” a esta nueva ola que trabaja para crear el vestuario de la mujer de hoy en día.