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El ecuatoriano fue el único representante de Latinoamérica. Se quedó con el primer lugar.

 

El cansancio, la sed y el agotamiento se quedaron en segundo plano cuando Martín Sáenz supo que obtuvo el primer lugar de la Maxi-Race realizada en Yangshuo, China.

 

Sáenz, quien pertenece al Movistar Team, corrió 115 kilómetros, la distancia más larga. Al principio tenía planificado participar en la de 50 km, pero luego tomó el riesgo y valió la pena.

 

El deportista de aventura cierra el año con felicidad, luego de pasar por un sobreentrenamiento crónico, que le tuvo alejado por dos meses de toda competencia.

 

 

 

¿Quién le animó a participar en esta carrera?

 

Hace unos dos meses atrás Joaquín López, deportista, me había invitado a esa carrera, porque él estuvo en la de Francia. Me dijo que la organización pagaba todo y acepté. Al final él no pudo viajar por una lesión en la rodilla. Fui el único latino en participar. La mayoría eran asiáticos, luego le seguían los franceses.

 

 

 EXPERIENCIA. Martín Sáenz fue el único latinoamericano en la competencia.

¿Por qué planificó correr 50 km y al final cambió de decisión?

 

El mes anterior estuve de viaje por mi trabajo y el entrenamiento no fue el que hubiera querido para correr. Ya en China los organizadores franceses me dijeron que corra los 115 km, porque la ruta era más linda. Al final me convencieron.

 

 

 

Luego del sobreentrenamiento que sufrió en julio y al no haber entrenado como quiso, ¿cómo se sintió en la competencia?

 

La verdad no esperé sentirme tan bien, aunque los  primeros 40 km me costaron, pues me sentía pesado, sin fuerza. Al final fue una sensación chévere. El ganar fue una inyección de motivación que siempre hace falta, al menos luego de que el año pasado me tuve que retirar de la TDS y este año me frustró un poco el sobreentrenamiento.

 

 

 SATISFACCIÓN. La Maxi-Race fue la última competencia de este año para Sáenz.

¿Cuándo supo que se quedaría con el primer lugar?

 

A los 50 km paré para comer, cambiarme de ropa y estirarme. Hasta ese momento tenía entendido que iba en cuarto puesto, por unas señas que me hicieron. Luego me pasaron tres más. Pensé que estaba séptimo y decidí acelerar para llegar al podio. En la zona más dura fue donde mejor me sentí. Les pasé enseguida a los tres. Llegué al km 95 donde había punto de control. Estaba un francés. Le pregunté si estaba primero y me dijo que no, que en toda la carrera iba primero. Los kilómetros que faltaban eran planos y uno de los que me seguía era un exmaratonista. Corrí a todo lo que daba. Me puse música (rock en español) y a 4 km de la meta uno de la organización me dijo que el segundo estaba lejísimos. Seguí corriendo rápido, porque quería terminar.

 

 

 

¿Con esta carrera cerró las competencias en este año?

 

Sí. Voy a descansar haciendo bicicleta, para empezar la pretemporada con miras al próximo año. Recuperarme bien. Aunque terminé sin ninguna molestia mayor. Luego de la carrera empecé a hacer yoga, para hacer estiramientos. (JG)

 

 

 

Las experiencias

 

Martín Sáenz, quien también es parte del equipo Finalín, afirmó que “fue frustrante” no entender una sola palabra en China, donde nadie hablaba inglés ni español. “Me desesperé. Casi no me subo al avión de regreso, porque no entendía una palabra. No encontraban mi reserva”. Sin embargo, afirmó que los paisajes durante la Maxi-Race “eran de otro mundo”.