Hábitat inigualable: el golfo de Guayaquil

Noventa kilómetros al sur de Guayaquil, en la vía a Naranjal, visito la Cooperativa de Usuarios y Custodios del Manglar Nuevo Porvenir, formada hace trece años, en Puerto Baquerizo. Tiene 150 miembros, 30 de los cuales son mujeres, algo innovador en el mundo de los cangrejeros.

Turistas del mundo viajan a lugares recónditos y pagan fortunas por un espectáculo como este, a las puertas de mi ciudad y prácticamente ignorado».

Nos recibe su presidente, Alonso Mejillones, para llevarnos en lancha por los recovecos del estero. Vemos garzas, espátulas rosadas, cormoranes, ibis, iguanas verdes. Turistas del mundo viajan a lugares recónditos y pagan fortunas por un espectáculo como este, a las puertas de mi ciudad y prácticamente ignorado. Alonso y su prima Martha nos ayudan a desembarcar en un sendero de interpretación construido por la cooperativa. Observamos a Ronald Lliguin sumergido en el lodo en la tarea de recolectar cangrejo rojo. Nos muestra cómo extrae los crustáceos para irlos envolviendo en los pliegues de su camisa; así puede llevar hasta doce, con los que allí mismo forma el atado.

El ecosistema de manglar limpia la atmósfera, secuestra seis veces más carbono que el bosque húmedo de la Amazonía».

Los cangrejeros laboran normalmente de cuatro a cinco horas diarias. Es un trabajo duro para un joven de 19 años, y del fondo de mi corazón se lo agradezco, a Ronald, a los usuarios y custodios del manglar. Son ellos los que día a día y en silencio protegen un recurso del país y de la tierra, gracias a ellos respiramos aire puro: el ecosistema de manglar limpia la atmósfera, secuestra seis veces más carbono que el bosque húmedo de la Amazonía. La cooperativa Nuevo Porvenir ha reforestado 100 hectáreas y tiene 3874,84 en su custodia.

 

Es hora de pagarles de vuelta, escuchándolos y visitando sus emprendimientos turísticos comunitarios, para que se beneficien nuevas alternativas. La cooperativa construye un acogedor restaurante de bambú y planifica su hotel.

Me sorprende el ruido de fuegos artificiales. Martha explica que se usan para espantar a las aves que comen camarón. También veo que las piscinas que limitan con la cooperativa tienen márgenes desnudos de árboles, “es para controlar que no haya robos”, dice Alonso.

Los parches de manglar del golfo de Guayaquil son sobrevivientes de la tala para camaroneras de los viejos tiempos; hasta 1990 perdimos el 70 % de los manglares del país. Hoy la Constitución ecuatoriana los protege, al menos en papeles.

Las piscinas de acuacultura ya existen, procede entonces convivir y presionar por la sostenibilidad. De hecho, hay varias empresas camaroneras que mejoran sus métodos en relación con el medioambiente. Podrían subsidiar los emprendimientos de los custodios de manglar, por ejemplo. Hagamos lo nuestro como consumidores, exigiendo sellos que certifiquen el cultivo responsable, que de hecho muchos países lo demandan.

Se debe restaurar respetando la distribución original de cada especie, sea mangle rojo, blanco, negro o jelí. Porque restaurar un ecosistema no es sinónimo de reforestar con una única especie, y normalmente se siembra solo mangle rojo, por ser más fácil».

Se debe restaurar respetando la distribución original de cada especie, sea mangle rojo, blanco, negro o jelí. Porque restaurar un ecosistema no es sinónimo de reforestar con una única especie, y normalmente se siembra solo mangle rojo, por ser más fácil.

Existen camaroneras que atraen gavilanes caracoleros, por ejemplo, que con su presencia espantan a los cormoranes de las áreas de piscina, salvándolos de los disparos y/o fuegos artificiales.

Se trata de buscar soluciones, y las cooperativas de Custodios luchan en primera línea por el planeta de todos.

Seguimos en la lancha de Alonso hasta el canal de Jambelí. Estamos en mi golfo de Guayaquil, de aguas turbias y salobres. Un grupo de delfines juguetea a nuestro alrededor. Esto es la esencia de mi ciudad, de aquí salen los cangrejos que tradicionalmente consumimos; yo buscando tesoros tan lejos, cuando han estado a la vuelta de la esquina.

Contacto en la cooperativa: 098-035-0083 (Alonso Mejillones).

nalutagle@gmail.com

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